Veolia_CE_Biofactorías

Biofactorías

La evolución de las plantas depuradoras tradicionales para hacer realidad la economía circular

La evolución de las plantas depuradoras tradicionales para hacer realidad la economía circular

El desafío

Urge promover la transición de un cambio de modelo lineal a circular, para reducir el consumo de materias primas y convertir los residuos en nuevos recursos, y así preservar los recursos naturales para las generaciones futuras.

 

La solución

En este contexto, Agbar, perteneciente al Grupo Veolia, experto en la gestión del ciclo integral del agua, está convirtiendo sus plantas depuradoras en las llamadas “biofactorías”; plantas donde se regenera el agua para su posterior reutilización, se transforman los residuos en recursos y se generan energías renovables con el fin de conseguir el autoabastecimiento de la planta.

Una referencia destacada es la biofactoría Sur de Granada, gestionada por EMASAGRA -Empresa Municipal de Abastecimiento y  Saneamiento de Granada, S.A, participada por Hidralia, a su vez perteneciente a Agbar-, que se ha convertido en un caso de éxito a escala global, ya que ha conseguido una generación de energía algunos meses al año del 150%. Gracias a esta energía no solo se alcanza la autosuficiencia energética de las instalaciones, sino que se alimentan vehículos eléctricos de la compañía. Prácticamente el 100% del agua depurada se reutiliza para el riego de cultivos y casi la totalidad de los lodos, arenas y grasas se valorizan como abono en agricultura o jardinería. El modelo de la biofactoría Sur de Granada ha sido reconocido como una buena práctica por la publicación European Circular Economy Stakeholder Platform.

 

Beneficios

Más allá de alcanzar la circularidad en cuanto a agua, residuos y energía, las biofactorías se caracterizan por una integración en el entorno natural, de forma que se minimiza el impacto en ocupación del suelo, potenciando los ecosistemas presentes en el espacio y preservando la biodiversidad, transformando la infraestructura gris en una infraestructura verde

Por otro lado, se genera un impacto social positivo a través del valor compartido con las comunidades locales, mediante el diálogo, la colaboración con los grupos de interés y la sensibilización ambiental.

Autosuficiencia energética de las instalaciones:

150% energía generada

Algunos meses del año

~100% agua depurada

Reutilizada para riego de cultivos

Valoración residuos sólidos

como fertilizante agrícola

 

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